Rafael Chaparro tenía 31 años cuando murió de lupus
en 1995. Había publicado una novela, Opio en las nubes, ganadora del Premio
Nacional de Literatura 1992 en Colombia. Su muerte temprana lo convirtió en un
escritor de cultoEn Un poco triste –un libro con magníficas ilustraciones de
Tobías-, Chaparro se muestra como un ser hipersensible al que le duele el
mundo; sus íconos son los de un adolescente desencontrado con su entorno (Jim
Morrison, Kurt Cobain, Jimi Hendrix) y su bandera de rebeldía la música rock y
la vida de la noche “demente”, en la que “las luces de la ciudad son pequeños ojos
rotos, locos, alucinados que nos vigilan”. Es un chico de la cultura urbana que
se emociona con el triunfo de la revolución sandinista y que mira con
escepticismo el realismo mágico de García Márquez. En Opio en las nubes. Sus
personajes marginales deambulan por la noche perseguidos por el sonido del
“trip trip trip”, una onomatopeya que también es resumen de su obra: una viaje
inquieto en el que las drogas son a la vez puertas a la abyección y caminos a
la maravilla. La prosa de Chaparro trata
de capturar el universo contradictorio de alguien poseído por el espíritu más
demoniaco de los Rolling Stones (“Señor Mick Jagger… gracias a usted supe que
de algún modo estamos en la misma nube de opio”) pero a quien en el fondo su
corazón le pide es a los Beatles (el día de la muerte de Lennon, las canciones
del cuarteto de Liverpool le suenan “como un tren triste en una tormenta de
nieve”). Ese cortocircuito es el que produce las mejores páginas de este
escritor.

Muy interesante el contenido.
ResponderEliminarGracias
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EliminarGracias
Eliminarmuy bueno
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ResponderEliminarMuchas gracias.
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